miércoles, 10 de noviembre de 2010

ARTICULO LAS VERDADES DE MIGUEL

El metro de Caracas. Oyendo las excusas del ministro Garcés, acerca de por qué el metro de Caracas está colapsado, me pone a pensar seriamente en el fracaso de los burócratas de la revolución. ¡Qué grande les queda la figura de José González Lander, a quien a la hora de las comparaciones habrá que levantarle una estatua, porque durante su gestión el metro fue el metro! Ante una Vanesa Davies perdida en el espacio del canal 8, Garcés explicó que ahora hay aglomeración porque el metro pasó, de ser un medio exclusivo de quienes tienen recursos económicos, a convertirse en un mecanismo de inclusión de los que no tienen. A Garcés se le olvida que la línea 1, la de mayor flujo de pasajeros, va de Pro Patria a La Hoyada y sus usuarios no son precisamente ejecutivos de empresas ni nada por el estilo. Se le olvida que ese tramo ha tenido siempre una alto tránsito en las horas pico, sólo que en tiempos de González Lander, un tren llegaba prácticamente detrás del otro. ¡Qué iluso es Garcés! Darle carácter de lucha de clases al problema del metro es una barrabasada. Ya uno de esos antecesores quiso eliminar de los planos la estación de Las Mercedes (línea en construcción) porque supuestamente sus residentes son rezagos de los amos del valle, como si no supiera que esa es una zona comercial y quienes se beneficiarán con el sistema serán los modestos empleados de tiendas y comederos que abundan en ese sector. Total, que acá los paladines de esta singular lucha de clases no son los obreros, sino unos recalcitrantes “izquierdistas” vestidos de punta en blanco, a la propia usanza de los banqueros de Wall Street (la callecita del bajo Manhattan neoyorquino), que cuando se ponen por obligación el atuendo rojo se cuidan de que estas prendas sean diseñadas por Scutaro, o cualquiera de los sastres que han encontrado en el socialismo siglo XXI su razón de supervivencia. Son estos patiquines de oficio quienes hablan de inclusión, quienes piensan que el pueblo debe regresar al conuco. ¡Una lucha de clases que haría morir de risa al autor del 18 Brumario! Camarada Garcés, la verdadera lucha de clases la libra el usuario en su propia soledad, aunque paradójicamente vaya confundido en un pastel de carne adobada en el sudor provocado por la ausencia del aire acondicionado, con los cachetes apretujados contra las puertas y su porvenir destrozado en esa olla de presión que son ahora los vagones del metro por obra y gracia de los descuidados burócratas del MTC. Hace unos días Garcés había recomendado a los caraqueños que trataran de buscar un transporte alterno porque el metro no daba para más. ¡Qué fácil es decirlo! Creo que sin disponérselo, Garcés le ha propinado una bofetada al usuario. Yo no quiero echarle la culpa de la debacle del Metro al bisoño ministro, pero si hay un sector del transporte más abandonado a lo largo de la década que culmina, ese ha sido el Metro. ¡Ah!, pero no se crean que las desventuras del usuario del Metro no tendrán un destinatario. Allí, en cada horno, haciendo las veces de vagón, está el destino de lo que cada vez se parece más a la malograda revolución de las fantasías. Cuidado, porque el descontento crece de manera geométrica y podrían estarse acrisolando los votos que pasarán factura en el 2012.

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